Las mantas y las redes orgánicas se extienden y se fijan a la superficie del suelo con el fin de lograr 2 objetivos fundamentales:

  • Controlan la erosión superficial puesto que la lluvia incide directamente sobre ellas y no sobre el terreno.
  • Facilitan la germinación de la semilla y la posterior supervivencia de la vegetación a largo plazo, puesto que aportan materia orgánica en su descomposición al terreno.

Las mantas orgánicas llevan inmersa en su fabricación un geotextil que sirve de soporte a las fibras naturales bien coco, paja ó incluso heno.

Su desventaja radica en que son prácticamente opacas en su configuración con lo que si el talud no está perfectamente perfilado la manta en ocasiones como es más rígida que la red no entra en contacto con el talud y en zonas puntuales al quedar separada puede actuar de “manta antihierbas” puesto que no deja entrar ni agua ni luz al terreno.

Por el contrario la red orgánica está fabricada con componentes 100% vegetales, y está formada por unas fibras con una cuadrícula determinada en función de su composición y del gramaje que tengan. La más habitual es la Red de Coco.

Generalmente se emplean como soporte a la hidrosiembra.

Su lucha contra la erosión tiene aplicación tanto en taludes de desmonte (fundamentalmente) como en terraplenes y también en márgenes de ríos.

El desmonte presenta gran pérdida de sustrato debido a la capacidad erosiva del agua que recibe, además de la posterior formación de surcos y cárcavas.

La solución es colocar una manta orgánica de paja-coco para paliar en gran medida la erosión del talud. Posteriormente a la colocación de la manta, se realiza la hidrosiembra sobre la misma.

Estas actuaciones pretenden eliminar el impacto visual ocasionado por los trabajos de explotación. Colocación de una manta orgánica de paja, utilizando grapas de acero corrugado para su anclaje al terreno.

Jueves 22 de Febrero del 2018
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