La malla queda tendida directamente sobre la superficie del talud de manera que en caso de desprendimiento, el material es guiado hasta el pie del talud sin que llegue a alcanzar la vía a proteger. La malla así instalada no evita el desprendimiento directamente sino que una vez producido, conduce éste hasta el pie del talud. No obstante, es la forma más habitual y el primer paso hacia otras forma de estabilización de taludes.

Jueves 15 de Noviembre del 2018
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